miércoles, 31 de agosto de 2011

La Cuestión Escolar

Jesús palacios desde su perspectiva nos hace ver sobre que la educación se encuentra en crisis, nos dice claramente que en todos los niveles “hay algo que no funciona”, la escuela dificulta a veces el aprendizaje. Ese algo que se ha venido arrastrando durante décadas, desde antes de la segunda guerra mundial en cuanto a materia educativa, los mexicanos pensamos que la educación está teniendo muchos problemas únicamente en nuestro país pero no es así, en todo el mundo se esta sofriendo en todos  los niveles se pone demasiada importancia en la infraestructura educativa, pero se pasa por alto algo muy importante, la educación en si, se esta perdiendo la educación y el aprendizaje en un mar de burocracia, favores políticos y demás actitudes que lastiman gravemente nuestro sistema educativo, además de las malas costumbres en las cuales esta sumergida. Jesús Palacios nos hace reflexionar en cuanto a todo este ámbito educativo deplorable.
Según las reformas educativas se puede analizar a partir de cuatro grupos. Los de la Escuela Nueva, los que estaban en contra del autoritarismo, los Marxistas y los latinoamericanos. El primero los que pretenden pasar del magistrocentrismo al puericentrismo pretende buscar la transformación de la sociedad al desarrollar la corriente de la escuela nueva. El segundo grupo del antiautoritarismo escolar que se declara en pro de la defensa de la libertad del niño frente al educador y defienden esa libertad como principio, medio y fin. El tercero el de los autores Marxistas nos hablan de que la escuela es un “grupo natural” y nos hacen referencia al papel quela sociedad asigna a la escuela, a la función social que esta cumple. Y el cuarto grupo es el de Latinoamérica, Palacios comenta que es necesario ver los problemas que se sufren en nuestro grupo y debemos de tener en cuenta que las problemáticas son muy diferentes y por lo tanto deben de crearse arreglos o reformas diferentes, enfocadas a la región, desgraciadamente siempre buscamos una solución milagrosa hecha por otro país y siempre da malos resultados debido al mal enfoque de las soluciones, debemos de ser lo suficientemente maduros como para crear una solución que venga desde lo más profundo de la institución educativa para poder mejorar en cuanto a la educación en nuestro país.
J. J. Rousseau
Emilio. El descubrimiento del niño
En el documento menciona como de la nodriza, los niños pasaban al Ayo y luego a los colegios de los Jesuitas donde les enseñaban a hablar bien, no a pensar con profundidad y es ahí donde Rousseau toma de contrapié los métodos jesuitas con el propósito de formar un nuevo hombre para una nueva sociedad. Enfatiza su concentración en el desarrollo del niño para ubicar algunas características de su desarrollo, pero sobretodo para diferenciarlo del adulto cuando dice “cada edad y cada estado de la vida tiene su perfección conveniente, su peculiar madurez
Rousseau hace una interesante crítica a la educación  de su época, critica que bien pudiera ser aplicada a nuestra época actual. “la educación aparentando hacer el bien a los demás, no busca sino su propio provecho. La educación no sirve a la persona va contra ella
También resalta dos equivocaciones de la educación de esa época: los conocimientos del niño y el significado e intencionalidad  del aprendizaje. Y resalta diciendo “la edad de la alegría se pasa entre llantos, castigos, amenazas y esclavitud” para él lo mas importante es la libertad que el niño tiene y que el adulto en su afán de “educarlo” le ha robado el niño aprende mas en los espacios recreativos que dentro del salón de clases.
“el niño nace sensible” desde que nace los objetos que le rodean afectan sus sensibilidades y estimulan su inteligencia. Mediante la manipulación de los objetos el niño va a distinguir el yo del mundo que le rodea.
Rousseau hace otra observación que nos pone a pensar cuando se refiere a la educación verbalista y libresca. “La educación se convierte en manipuladora atraves del lenguaje, pues cuando una persona se acostumbra a pronunciar palabras que no comprende, fácilmente se le hace decir lo que interesa que diga. Respecto a los libros expresa que el niño debe aprender a leer cuando le interese y lo necesite no cuando se le imponga y hace un cuestionamiento que bien pudiéramos aplicar en la actualidad con muchos maestros. ¿Cómo puede un niño ser educado correctamente por personas que no han sido bien educadas?
En estos tiempos ¿Cuantos maestros parten realmente del interés, las necesidades y/o la curiosidad del niño para impartir la educación?  ¿Cuantos de estos maestros estimulan el deseo de aprender y como identifican que y cuando deben enseñar?
En la educación como en muchas otras cosas más vale la calidad que la cantidad.

BIBLIOGRAFÍA:
Comenio, J. (2005).
Didáctica Magna. Porrúa. Prólogo de Gabriel de la Mora. Pags. X_XXXIII. Y PALACIOS, Jesús. (1999).
La cuestión escolar: críticas y alternativas.  4ª ed.  México: Fontamara (11-22), (39-49).

miércoles, 24 de agosto de 2011

Rousseau, Pestalozzi y Frôbel

Rousseau proviene tiene una historia, al parecer, muy desafortunada su madre muere al poco tiempo de darlo a luz, su padre es quien se hace responsable de su educación y estimula la lectura, al poro tiempo viaja a Turin y luego a Saboya donde permaneció once años viviendo a expensas de Madame Warens; luego tiene una relación con una joven costurera con la que tienen cinco hijos, todos los cuales abandona. Vuelve a Francia donde se experimenta una huraña soledad que favorece para la creación de sus obras maestras: La nueva Eloísa, El contrato social, Emilio. Muere el 2 de julio de 1778.
Rousseau es el hombre de las paradojas: para él ya no es la razón el criterio supremo, sino el sentimiento. El condena también el intelectualismo residual del pensamiento ilustrado, por el que “los filósofos no admiten como verdadero sino lo que pueden explicar y hacen de su inteligencia la medida de lo posible”. Siguiendo la regla del sentimiento puede llegar muy más allá de los “filósofos”. La clave del pensamiento de Rousseau es, pues, como decíamos, la coincidencia entre felicidad individual y felicidad general. Sin embargo, esta coincidencia no es algo dado, sino más bien algo que debe conquistarse.
Con respecto a al contrato social trata de encontrar una forma que defienda y proteja con toda la fuerza común a la persona y los bienes de cada asociado y por medio de la cual cada uno, al unirse a los demás, no obedezca más que a sí mismo y quede tan libre como antes. “cada uno, al darse a todos, no se da a ninguna persona en particular”
Constantemente se hace cuestionamientos que lo hacen cada vez mas reflexivo y critico tratando de dar respuestas cada vez mas interesantes, como en la siguiente pregunta: ¿cómo es posible educar al individuo para que piense en términos democráticos, es decir, en términos de voluntad general, en una sociedad que no está fundada sobre la voluntad general, no democrática? La respuesta la ofrece en su obra del Emilio cuando dice: Entre la educación del hombre y la del ciudadano existe un contraste grave, y mas adelante en su segundo libro de Emilio dice es absurdo querer educar fuera de la sociedad para la sociedad.
En Emilio nos ofrece su versión del desarrollo del alumno, desde el nacimiento hasta el matrimonio y la paternidad.
En los dos primeros predomina el sentido (esto es, hasta los 12 años)
El tercero se refiere a las consideraciones de utilidad (13-15 años)
El cuarto se abre al alcanzarse la edad de la razón (15 años)
El quinto libro está dedicado a la educación de la mujer.
Al principio del Emilio Rousseau distingue tres especies de educación: la educación de la naturaleza, la educación de las cosas y la educación de los hombres. Para Rousseau, todos los deseos del niño son legítimos, menos el de hacerse obedecer, que es justamente el capricho.
El eudemonismo (justificación de todo aquello que sirve para alcanzar la felicidad) de Rousseau es quizás el más importante y constante de sus criterios educativos. Incluso cuando, quizá insatisfecho de algunas de sus aplicaciones particulares, busca otros fundamentos para la moral en la fe religiosa, la justificación de esta última (contenida en la “Profesión de fe del Vicario saboyano”) sigue siendo, en el fondo, netamente eudemonista.
También menciona que es necesario conocer el “genio particular del niño”, cultivar el “arte de observar a los niños”, en una palabra, se necesita, como decimos hoy día, una psicología de la edad evolutiva. Actualmente los docentes poco saben o poco aplican la psicología en su desempeño profesional. Rousseau arremete impetuoso contra la “bárbara educación” que pretende sacrificar el presente al porvenir y sólo consigue que los niños puedan “morir sin añorar la vida de la que no han conocido sino los tormentos”. Sólo es provechosa y digna del nombre la educación que en vez de imponer y atormentar, libera, desarrolla y da la felicidad. Éste es el problema que Rousseau nos dejó en herencia como fruto de la experiencia acumulada en su errabunda, contradictoria e infeliz existencia.

PESTALOZZI
(1746-1827) El padre, apreciado cirujano, murió cuando el pequeño Enrique tenía seis años; la madre proveyó a educar a los tres huérfanos con ayuda de la sirvienta por la cual Pestalozzi sentirá una tierna y profunda gratitud. En su primera educación influyó también el abuelo materno, pastor protestante de aldea. En aquella atmósfera protectora, llena de calor y afecto y penetrada de intensa religiosidad, Pestalozzi creció tímido, delicado e hipersensible.
A manera de experimento, en 1775 abrió un instituto para niños pobres que quisieran prepararse para la vida productiva (especialmente hilandería y tejeduría). Los educandos eran niños tarados o vagabundos acostumbrados a todos los vicios, esto el dio a entender que había cometido un grave error al haber intentado introducir prematuramente a los niños al trabajo productivo, con un aprendizaje demasiado prematuro.
En una de sus novelas atribuyó un papel central a un personaje que encarna la función de las escuelas: (“Son las acciones las que instruyen al hombre; las acciones las que le dan consuelo, ¡basta de palabras!”). Escribió el Canto del cisne, obra en parte autobiográfica y en parte de meditación teórica. Falleció en 1827. Respecto a los deberes sociales decía:
No hay aprendizaje que valga nada si desanima o roba la alegría. Mientras el contento le encienda las mejillas, mientras el niño anime su actividad entera de júbilo, de valor y de fervor vital, nada hay qué temer. Breves momentos de esfuerzo aderezados de alegría y vivacidad no deprimen el ánimo... Hacer surgir la calma y la felicidad de la obediencia y del orden, he ahí la verdadera educación a la vida social.”
Y agregaba “ni aun en las circunstancias más favorables es lícito abandonar al niño a merced de su capricho” frase que si se aplicara actualmente seria de gran utilidad para favorecer el pensamiento critico de los alumnos y no crear solo seres humanos obedientes y resentidos con las autoridades.
Creía que para que la convivencia humana no fuera obligatoria, debería basarse en la libre aceptación de las relaciones sociales no sobre la base autoritaria del deber, si no  de la autonomía de la vida moral. La educación es precisamente la orientación hacia esa autonomía. Para entenderlo mejor enunciare la siguiente cita de Pestalozzy: “El niño, como el hombre, quiere el bien, mas no para ti, educador, sino para él mismo. El bien a donde debes conducirlo no debe ser tu capricho, una sugerencia de tu pasión, sino que debe ser un bien por sí mismo y aparecer como tal bien al niño. .. Todo aquello que despierta en él fuerzas, que le hace decir: yo puedo, él lo quiere. Pero este querer no se suscita con palabras, sino con los cuidados que se le prodigan y con las fuerzas que esos cuidados despiertan y estimulan en él.” Se entiende que el autor pretendía que los maestros se dieran cuenta de su egoísmo al impartir la educación que pocos se basaban en las características y necesidades de sus alumnos, que solo esperaban obediencia y cumplimiento de las indicaciones impuestas por ellos.

FRÖBEL
La pedagogía del juego tuvo en Friedrich Fröbel su máximo teórico y su más ilustre realizador práctico.
Nació en 1782. Poco menos de un año después perdió a su madre. El padre no podía ocuparse mucho de él. Su infancia de éste fue melancólica, se transfirió a la casa de un tío donde asistió a la escuela municipal, y después, en calidad de aprendiz forestal (pues no prometía mucho como estudiante. En sus tres años de aprendizaje lo único que aprendió fue a amar la naturaleza, a reconocer en las creaturas una expresión de la universal armonía de lo creado. Posteriormente, habiendo llegado casi por casualidad a la Universidad de Jena consiguió que le dejaran asistir a los cursos de ciencias, filosofía, arquitectura y, sobre todo, mineralogía. Encontró empleo como maestro en una escuela donde se le reveló de pronto su verdadera vocación: sería educador. Trato de comprobar que los métodos de Pestalozzi eran impropios para la primera infancia.
1848 fue el año triunfal para Fröbel; las asociaciones liberales de maestros adoptaron la idea de la educación preescolar. Entre los muchos escritos de Fröbel, en su mayoría de ocasión, son de recordar los siguientes:
Principios de educación del hombre (1833)
Cantos maternales y caricias (1844),
Colección de poesías educativas ilustrada y
Complementada con instrucciones pedagógicas.
Expresaba que “en Dios está el fundamento único de todas las cosas” y creyó firmemente que no hay desarrollo psíquico posible si no es sobre la base de operaciones concretas. “El hombre —dice— sólo puede conocer plenamente lo que le es posible representar exteriormente, lo que puede reproducir. Para adquirir conocimiento el alumno debe vivir, y pensando, hacer, y haciendo, pensar.”
Para él, atravez del juego, el niño entra en relación concreta con el mundo, realiza plenamente algunos de esos enlaces con la naturaleza que expresan la divina unidad de lo real. La máxima ambición de Fröbel fue poder educar no tanto a los niños directamente, cuanto a las madres y a las jovencitas. Tuvo en cuenta la necesidad de estimular eficazmente la “tendencia a la actividad” del niño.
El desemboque natural del juego es el trabajo. El niño pequeño querría ayudar en mil modos en las actividades de los adultos y es un error desalentarlo. Se debe encaminar al niño al trabajo en formas sencillas y naturales. “Es ciertamente una profunda verdad la de que en general es el hombre, el otro hombre, a menudo el mismo hombre que educa, quien vuelve malo por vez primera al niño.” Acusa sobre todo a los educadores, quienes “ven en los niños y en los púberes nada más que diablillos al acecho, pérfidos, malignos. Ofrece un lugar privilegiado al niño cuando menciona: Cada hombre desde niño, debe ser conocido, reconocido y tratado como miembro necesario y esencial de la humanidad; por ello, los progenitores, en cuanto que los tienen bajo su cuidado, deben sentirse y reconocerse responsables ante Dios, ante el niño y ante la humanidad.” El niño “desde que aparece en la tierra, desde su nacimiento, debe ser comprendido de acuerdo con su naturaleza, debe ser tratado con justicia y puesto en el libre y pleno ejercicio de sus fuerzas. Por lo tanto, se debe estimular, no combatir, la búsqueda de la alegría y la satisfacción.
Me quedo cuestionando ¿que pasa con los docentes de nuestros tiempos? Se percibe indispensable, como dice muy acertadamente Frôbel, Cada individuo debe recorrer el camino de la humanidad, pues de otra manera “no entendería ni el mundo que lo ha precedido ni aquel en que vive”.

BIBLIOGRAFÍA:
Abbagnano, N. Y N. Visalborghi (2009), historia de la pedagogía  México: Fondo de cultura económica. Rousseau, Pestalozzi y Fröbel

jueves, 18 de agosto de 2011

LA RENOVACIÓN PEDAGÓGICA EN EL SIGLO XVII

EL PROBLEMA DEL MÉTODO EN LA PEDAGOGÍA
Los problemas urgentes e importantes que surgían de la cuestión educativa tenían que ver con la aparición de las primeras escuelas populares y dio nuevo y mayor incremento a las escuelas medias de tipo humanístico (gimnasios) sin conectar por otra parte los dos órdenes de instituciones y aún no existían escuelas profesionales.
Como hemos visto la Reforma determinó la aparición de las primeras escuelas populares y dio nuevo y mayor incremento a las escuelas medias de tipo humanístico (gimnasios) Aún no existían escuelas profesionales. La burguesía comercial que había propiciado su surgimiento se orientaba ahora hacia los gimnasios.
las academias o escuelas de príncipes daban una enseñanza formada por materias útiles a la futura clase dirigente y que iban de la equitación a la danza, del dibujo a la matemática y a otras varias disciplinas.
Imitaciones francesas, alemanas e inglesas abarcaban desde las lenguas clásicas hasta la teoría y la práctica militares.
En las escuelas clásicas donde los hijos de los burgueses se mezclaban con los de la pequeña nobleza, había una absoluta ausencia de materias “modernas” como ciencias, geografía, historia, etcétera.
Las nuevas escuelas populares eran pocas y funcionaban mal. Lutero había recomendado métodos humanos y suaves. Las mismas escuelas humanísticas realizaban una parte de lo que antes se hacía en el nivel universitario, y que ya para entonces eran frecuentadas por una masa creciente de estudiantes, resbalaban más y más hacia un formalismo pedante, con métodos de pura memorización y una disciplina mecánica.
Juan Valentin Andrëa (1586-1654), fue un teólogo luterano de vasta cultura que dedicó muchas energías y algunas de sus mejores obras al intento de reformar las escuelas su obra más famosa es aquella en que bosqueja la escuela cristiana ideal, donde religión, lenguas y ciencias se aprenden con natural interés
COMENIO
Cada vez que tengo la oportunidad de leer a Comenio me identifico mas con sus ideas y creo que es un individuo que pareciera que esta dentro de nuestro contexto actual. Sus aportaciones bien pudieran aplicarse a la educación actual de nuestro país y de muchos otros. Es lo que podríamos identificar como el pionero de la educación globalizadora.
No era alemán ni tampoco, en sentido estricto, luterano. Su vida fue una sucesión casi ininterrumpida de catástrofes nacionales e incluso familiares, peregrinaciones, fugas, desastres e incendios en los que a menudo perdió manuscritos y apuntes que representaban decenios de trabajo. Fue un reformador de la educación, efectúa reformas escolásticas.
El fundamento de la pedagogía comeniana es esencialmente religioso, lo que ciertamente, no significa negar la gracia divina sino más bien afirmar que nos llega a través de la educación.
“Enseñarlo todo a todos” “Sin embargo —añade Comenio—, todos deben conocer el fundamento, la razón y la finalidad de todas las cosas principales, naturales y artificiales, pues quien viene al mundo viene no sólo para ser espectador, sino también actor.” Comenio pugnaba por una educación para todos como una debida concretización de la superabundante gracia divina: para ricos y pobres, para gobernantes y gobernados.  “porque es necesario que los guías de los viajeros tengan ojos”.
Las criaturas racionales se deben guiar con medios racionales.
Comenio recoge asimismo el argumento de San Agustín de que enseñar es aprender mejor lo que se enseña.
 “servir a Dios, al prójimo y a nosotros mismos”
Según Comenio, conocer es cosa naturalmente placentera “sin golpes, sin rigor y sin coartación”, hacer que los más inteligentes enseñen a los más tardos, “que un sólo maestro baste para instruir al mismo tiempo hasta cien alumnos”
Comenio no es ciertamente el precursor de la escuela activa, donde el niño experimenta por sí mismo inventivamente es en cierto modo un precursor del moderno globalismo, es decir, de la teoría según la cual el niño capta el todo antes que las partes, o sea, que en un principio conoce en modo global y sumario, preanalítico.
“Lo que queremos no es que se enseñen cosas diversas, sino las mismas en diverso modo, o sea todas aquellas que pueden hacer de los hombres verdaderos hombres.”
JOHN LOCKE
Locke parte de una crítica al innatismo y al racionalismo, mientras que en el plano político expresa algunas de las más vivas exigencias que se planteaban entonces en Inglaterra. Por eso, todo su pensamiento se nos aparece como caracterizado por un esfuerzo constante de adherirse a la experiencia concreta.
La experiencia de que habla Locke no es más que el mundo donde el hombre vive y actúa y en el que debe radicar sólidamente.
Locke parte de Descartes: el objeto del conocimiento es la idea las ideas se derivan exclusivamente de la experiencia, es decir, son fruto no de una espontaneidad creadora del intelecto humano, sino más bien de su pasividad frente a la realidad. Y como para el hombre la realidad es interna (el yo) o es externa (las cosas naturales), las ideas pueden proceder de una u otra de estas realidades, Son ideas de reflexión la percepción, el pensamiento, la duda, el raciocinio, el conocimiento, la voluntad y en general todas las ideas que se refieren a operaciones de nuestra mente.
Como ejemplo de principios innatos, Locke menciona los principios lógicos de identidad y contradicción (“todo lo que es, es”, “es imposible que una misma cosa sea y no sea”) y aplica la misma critica a la idea de Dios y a los principios morales que, a su juicio, tienen necesidad de ser demostrados por lo que no pueden considerarse innatos.
Las ideas simples pueden proceder de un solo sentido (por ejemplo, los colores proceden de la vista, los sonidos del oído, etc.), o de varios sentidos a la vez (como las ideas de espacio, extensión, figura, reposo y movimiento); o exclusivamente de la reflexión (percepción o pensamiento, volición o voluntad), o simultáneamente de la percepción y la reflexión juntas (placer, dolor, poder, existencia, unidad)
El hombre no sólo percibe, sino que percibe que percibe a todas sus sensaciones o percepciones se acompaña la conciencia de que es su yo quien siente y percibe.
Las palabras son signos convencionales que están en lugar o de las propias ideas o de las ideas de los otros o de las cosas mismas. La experiencia proporciona el material del conocimiento, pero no es, según Locke, el conocimiento mismo.
Para Locke el conocimiento es verdadero sólo cuando existe una conformidad entre las ideas y la realidad de las cosas.

Bibliografia:
N. ABAGNIANO y A. VISALBERGHI, (2009). Historia de la pedagogía; Fondo de Cultura Económica.
LA RENOVACIÓN PEDAGÓGICA EN EL SIGLO XVII y
LA FILOSOFÍA Y LA PEDAGOGÍA DE JOHN LOCKE

viernes, 12 de agosto de 2011

HISTORIA DE LA PEDAGOGIA

HISTORIA DE LA PEDAGOGIA

El documento nos traslada por un recorrido histórico de la pedagogía desde la educación cristiana primitiva y la patrística, hasta las aportaciones de Friedrich Froebel y la pedagogía romántica.

LA EDUCACIÓN CRISTIANA PRIMITIVA Y LA PATRÍSTICA
I. LA “BUENA NUEVA”
La “buena nueva” anunciada por Jesucristo y predicada por sus discípulos en Grecia y Roma se había propagado velozmente en la segunda mitad del siglo Otros nuevos cultos, otras religiones, otros “misterios”. Los hombres se habían quedado solos con su destino individual y se debatían en el ansia de darle un valor y un significado.
La sugestión excelsa de este incitamiento a la regeneración espiritual mediante el ejercicio de la fraternidad, la caridad y el amor se manifiesta ya claramente en la predicación misma de Jesús recogida en los tres Evangelios (del griego eu-angelion que significa precisamente “buena nueva”) de San Mateos, San Marcos y San Lucas. Consiste en anunciar a los hombres de buena voluntad, independientemente de la raza o la clase social, el reino de Dios. A la ley del Antiguo Testamento del “ojo por ojo, diente por diente” opone Jesús la nueva ley del amor: “Amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.” Por esta ley Dios, más que el Señor, es el Padre de todos los hombres y el amor se convierte en el vínculo fundamental de la comunidad cristiana.
LA EDUCACIÓN DEL CRISTIANO
Las parábolas ricas en imágenes de plástica evidencia y de significados simbólicos, los parangones precisos y audaces, la simplicidad lineal de los preceptos, todos éstos eran elementos nuevos de una pedagogía nueva, ajena a todo intelectualismo no menos que a todo artificio retórico.
La educación del catecúmeno era pues estrictamente religiosa; por muchos siglos el cristianismo no se preocupó de la instrucción común y corriente, aceptando sin más la organización escolar y la enseñanza existentes, aun cuándo estaban a cargo de paganos. El cristianismo reprobaba el que los cristianos adultos fuesen aficionados a la literatura y sobre todo a la mitología pagana, pero en cambio consideraba como un inconveniente inevitable y no grave la presencia de la cultura pagana en las escuelas.
Las comunidades monacales eran de por sí comunidades educativas porque las reglas a que debía ajustarse la conducta de sus miembros incluían una disciplina religiosa, moral y a veces incluso intelectual.
LA PATRÍSTICA: PRIMER PERIODO
Esta elaboración doctrinal-filosófica se efectúa en auténticas escuelas de catequesis superior, como las que florecieron en Alejandría por obra de Clemente y, en Roma, de Hipólito. Famosas son también las fundadas por Orígenes en Cesárea y por Crisóstomo en Antioquía. No es de maravillar que esta labor se verifique sobre todo en Oriente, porque es ahí donde la tradición filosófica clásica está más viva y donde mejor sobrevive el gusto de la disputa sutil (que en un segundo tiempo hará degenerar en “bizantinismos” incluso la discusión teológica).
El cristianismo se propuso entonces afirmar su continuidad con la filosofía griega definiéndose como la última y más completa manifestación de ésta. Justificó esa continuidad con la unidad de la razón que Dios ha creado única en todos los hombres y todos los tiempos y a la cual, con la revelación, ha dado una base más segura. De ese modo, el cristianismo identificó sustancialmente, en un primer periodo, filosofía y religión.
La filosofía cristiana nace en el siglo II con los Padres apologetas que escriben en defensa (apología) del cristianismo contra los ataques y las acusaciones que se le hacían. Es la época en que escritores paganos (Luciano, Celso) utilizan contra el cristianismo la sátira y la befa y los cristianos son objeto de odio por parte de las plebes paganas y de persecuciones por el Estado.
LA EDUCACIÓN EN EL PERIODO PATRÍSTICO
La actitud de los Padres de la Iglesia frente a la educación y al contenido dado a ésta por la cultura clásica, es coherente con las ideas que hemos expuesto hasta aquí. Algunos Padres latinos, como por ejemplo, Tertuliano, que condenan la filosofía pagana entera, se oponen, por el contrario, a toda forma de educación fundada en las disciplinas propias de la doctrina pagana. Pero buena parte de esta aversión de los Padres latinos por las disciplinas clásicas es superada en la obra de San Agustín (véase el capítulo siguiente) quien por el contrario defiende las principales disciplinas tradicionales.
En el siglo VII empieza el periodo más oscuro de la historia medieval.
SAN AGUSTÍN
EL LUGAR DE SAN AGUSTÍN EN LA PATRÍSTICA
San Agustín ocupa un lugar especial es la figura central. Es uno de los máximos pensadores de la historia de la humanidad y no sólo el más grande Padre de la Iglesia.
San Agustín abordará los tres problemas de modo absolutamente nuevo y original, habiendo intuido la inanidad de tratarlos en forma puramente conceptual y la necesidad de poner al descubierto su verdadero significado sondeando ante todo las honduras de nuestra conciencia: ahí sí que se plantean verdaderamente el problema de Dios uno y trino, el problema del mal y el problema de nuestro destino de salvación o perdición.
Dios y del Alma.
El hombre no podría dudar si no tuviese en sí la verdad, que la duda misma le revela y confirma. Y la verdad es Dios.
Dice San Agustín: somos hombres, creados a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto podemos amar la verdadera Eternidad, la eterna Verdad, el eterno y verdadero amor.
El escrito de San Agustín titulado El Maestro parte de este concepto. El saber no pasa del maestro al discípulo como si este aprendiera lo que antes ignoraba; la verdad se halla presente por igual tanto en el alma del discípulo como en la del maestro; la palabra de éste no hace más que volverla explícita, hacer que resuene con mayor claridad.
El hombre
En efecto, si el hombre recibe de Dios todas sus posibilidades naturales verdaderamente no puede hacer nada en el campo de la verdad y el bicis no es con la ayuda que Dios le ofrece gratuitamente, es decir, con la gracia. San Agustín sostiene este punto sobre todo en su polémica con Pelagio, monje bretón que había sostenido la capacidad del hombre de obrar virtuosamente, y por tanto de salvarse incluso sin asistencia de la gracia divina.
LA EDUCACIÓN EN LA EDAD MEDIA Y LA ALTA ESCOLÁSTICA
LA CULTURA EN LOS PRIMEROS SIGLOS
Esta obra de reconstrucción cultural fue realizada casi exclusivamente por el clero. Los siglos VI y VII  poco o nada habían dejado subsistir de las instituciones escolásticas.
Se construyeron escuelas en las instituciones religiosas, formaron escuelas monásticas, parroquiales y catedráticas. Por otra parte, la escasez de maestros  y lo difícil que era recibir una preparación adecuada,  hacían que a menudo en esas escuelas el profesor supiera muy poco más que sus alumnos.
La sociedad feudal se funda en las relaciones de fidelidad entre señor y vasallo, vasallo y valvasor, valvasor y valvasino.
La educación caballeresca no requiere conocimientos literarios, ni siquiera el aprendizaje del alfabeto y supone una severa disciplina moral, gentileza de modales y sentimientos refinados  capaces de apreciar  los valores religiosos.
En cuanto a las universidades tuvieron todas las facultades, que en aquel entonces correspondían a las artes liberales, o sea, derecho, medicina y teología.
Las vicisitudes de la Universidad de París son características del proceso por el cual las universidades adquirieron los privilegios que las defendían contra la intromisión de las autoridades.
A fines del siglo xv se contaban en Europa más de 75 Universidades. Por muchos siglos fueron el solo crisol tanto de la actividad científica como de la actividad intelectual en general, que sólo la época muy reciente, y por efecto de la revolución industrial, ha empezado a desenvolverse fuera de la vida universitaria.
Juan Escoto Erigena,  fue mucho más que un simple divulgador de teorías neoplátonico-cristuanas. Mucho más que la separación entre Dios y el mundo, hace hincapié en si intima correlación.
Los dialecticos confían en la razón para entender la verdad de la fe; los antidialécticos apelan a la autoridad de los santos y profetas limitando, la tarea de la filosofía a la defensa de las doctrinas reveladas.
San Anselmo replicó (en su Liber apologeticus) que para demostrar la posibilidad de pensar en Dios basta la fe de que tanto él como Gaunilón están dotados. Y si se puede pensar en Dios, se debe considerarlo necesariamente existente, pues no es posible negar que sea mayor cosa de todas. San Anselmo dice, que el pensamiento de Dios no es más que la fe en Dios.
NUEVOS HORIZONTES DE LA ESCOLÁSTICA EN EL SIGLO XII
EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES
El nacimiento de este problema es el fruto de una vuelta crítica de la lógica sobre sí misma: del estudio de la lógica se pasa al problema de la lógica, a la pregunta sobre el valor de ese conocer racional que la lógica considera.
LA MÍSTICA Y LA CIENCIA
El mayor adversario del racionalismo de Abelardo fue Bernardo de Clairvaux, nacido en Francia en 1091 y muerto en el claustro de Clairvaux en 1153. Para Bernardo la indagación filosófica es inútil; define las discusiones de los filósofos como “locuacidad llena de viento”, y reduce la más sublime filosofía a “conocer a Jesús y su crucifixión”. Bernardo es el iniciador de la mística medieval, o sea de aquella tendencia del pensamiento medieval que tiende a aproximar el hombre a Dios no ya mediante la especulación filosófica racional (como hace la escolástica), sino mediante el ejercicio de los poderes conferidos directamente al hombre por la gracia divina. La mística es el esfuerzo por trascenderse, por vencer y anular la naturaleza finita del hombre para unirse directamente con Dios.
Por consiguiente, la especulación de los místicos versa esencialmente sobre los grados progresivos del ascenso del hombre hacia Dios y sobre las condiciones que pueden favorecer esa ascensión.

BIBLIOGRAFÍA
N. ABAGNIANO y A. VISALBERGHI, (2009).
Historia de la pedagogía
Fondo de Cultura Económica.